Loogares en: Sala SCD

Loogares en: Sala SCD
Transcurrida una jornada de trabajo como cualquier otra en la oficina de Loogares.com, el pasado viernes junto a un grupo de Loogareños nos dispusimos a asistir al show de la banda chilena Los Howlers, que se llevaría a cabo en la Sala SCD.

Durante la tarde, junto con Nicolás (nerco), estuvimos largo rato llamando y confirmando la asistencia de algunos usuarios afortunados del sitio, y es que después de haber sido invitados por la misma Sala SCD, no podíamos rechazar este panorama musical y rockero, sobre todo si la invitación alcanzaba para algunos de nuestros usuarios. Este evento musical se enmarcaba dentro de lo que fue el ciclo Sonar Chileno, una serie de tocatas de bandas nacionales organizadas por la radio Sonar, y por la que pasaron grupos como El Cruce, The Ganjas y Perrosky. Esa noche sería el turno de Los Howlers, quienes, como broche de oro del ciclo, subirían al escenario a demostrar por qué terminaron finalistas de entre más de 200 bandas internacionales en el concurso Free The Noise, en el que se presentaron en Nueva York el año pasado.

Después de un día nublado, que presentó aires de lluvia durante toda la mañana, el grupo partió rumbo a Bellavista, manejando por las calles de Santiago tratando de evitar los tacos post trabajo que a esas horas inundaban la ciudad: Cristóbal Colón, Eliodoro Yáñez, Bellavista, Constitución, para finalmente llegar a una apagada Santa Filomena, donde no transitaba un alma. ¿La razón? ¡Habíamos llegado una hora antes de que el show comenzara!

Fotos de Loogares en Sala SCD

Para matar la espera, rápidamente Juanpichanga (jpvasquezf) y su novia colorina Caro (carochechi) aceptaron las Stella Artois que Nicolás había llevado para el carrete de la noche. Junto a Jaime (Roadie J.), nuestro amigo rockero que ha hecho del sonido argentino un referente de vida, no esperaron más e hicieron sonar las latas al momento de abrirlas –como el mejor comercial de cerveza– para juntos brindar con un amistoso “salud” que iniciaría esta salida.

Bailarinas, guardaespaldas y los cazafantasmas

Mientras yo (albertomarcias) conversaba con la gente de la SCD para afinar detalles de la entrada, el resto de nosotros –todavía sin bajarse del auto– trataba de ubicar a Tomás (tomasbianchi), que se encontraba perdido por las calles de Bellavista imaginando encuadres para su próximo documental.

En cosa de minutos, todo el grupo estaba aprisionado en un auto de enanas proporciones, condensado con la respiración de quienes lo ocupaban, mientras afuera comenzaban a caer gotas que anticipan la lluvia que se acercaba. Como aún no abrían las puertas del local, la entretención se enfocó en quienes rondaban la calle: llamativas bailarinas del nightclub Diosas caminaban frente a nuestro auto con sendos escotes y ajustados pantalones, los que permitían imaginarnos el show que habría en aquel local durante la noche, todo frente a la atenta mirada de gigantes guardaespaldas de color que lucían bíceps del tamaño de sus cabezas en la puerta de este local nocturno, dándonos a entender que con ellas no nos debíamos pasar ningún rollo.

En eso, un grupo de llamativos estacionadores, que más bien parecían los Cazafantasmas, caminaban en cámara lenta con sus trajes impermeables, lleno de luces fluorescentes, hacia nosotros. El Nicolás llegó a sentir miedo por lo que se aproximaba, por lo que se escondió al imaginar que más de alguno trataría de atraparlo. Tomás trataba de tranquilizarlo, diciéndole que sólo estaban de paso. Para nuestra sorpresa, uno de ellos golpeó nuestra ventana y nos dijo que estábamos mal estacionados. Juanpichanga chequeó la hora y gritó “¡tranqui loco, ahora nos movemos que el show está por comenzar!”.

Fotos de Loogares en Sala SCD

La SCD y la música chilena

Al salir del auto, notamos que había un grupo de personas afuera de la Sala SCD, por lo que apuramos el paso pensando que estábamos sobre la hora y debíamos retirar las entradas, pero al entrar nos dimos cuenta de que estaba completamente vacío. Pocas personas, de las cuales seguramente la mayoría eran periodistas que esperaban cubrir el evento. Sin comprender mucho, Jaime tomo la iniciativa y empezó a entonar unas canciones de su banda Los Makana, grupo que le quita el sueño, para ver si atraía a los transeúntes que caminaban abriendo sus paraguas por Santa Filomena.

El show estaba atrasado. Esto sin duda se debía a la baja convocatoria. Quizás sería la lluvia, el frío o la difusión, pero lo cierto era que la pequeña barra, las mesas y sillas que forman el bar y lugar de esparcimiento del local se encontraban vacías. Sólo podíamos ver uno que otro empresario conversando de negocios con su laptop encendido y algunos músicos compartiendo al son de una cerveza helada, mientras el reducido público esperaba con ansias afuera de la sala.

La conversación entre nosotros comenzaba a ponerse entretenida cuando de a poco fueron llegando radioescuchas que a toda costa querían conocer al grupo del que Alfredo Lewin tanto habla en el Radiotransmisor, su programa de radio en Sonar. En pocos minutos nos vimos rodeados de fanáticos que hicieron caso omiso al frío y la lluvia, prefiriendo una buena dosis de rock para ese viernes por la noche. ¡La gente finalmente había aparecido! En eso nos informaron que a las 22:00 hrs. comenzaría la tocata.

Por fin: Los Howlers en Vivo

A cinco minutos de que el reloj marcara las diez de la noche nos dejaron entrar a la sala. Los asientos negros esperaban a que la gente se pusiera cómoda, mientras los encargados de las luces y del sonido hacían las infaltables pruebas de rigor.

En eso, cuatro individuos de llamativas pintas subían al escenario para tomar sus instrumentos. En un lenguaje que pocos comprendieron, Cesare Serra, uno de los dos vocalistas y guitarrista del grupo, además de Tomás Nazal, dio la bienvenida seguido del sonido de los primeros rasgueos de unas guitarras distorsionadas, el peso de las cuerdas del bajo de Matías Sierra y el ritmo marcado de la batería de Salvador Burrell que de a poco comenzaba a calentar motores. La introducción sería una canción rockanrollera con tintes western en la que se contaba algo así como la historia de una chica –el sonido no permitía entender del todo las letras–, siempre en inglés, como es el sello de esta emergente banda chilena.

Fotos de Loogares en Sala SCD

De a poco el sonido comenzó a intensificarse y, canción tras canción, el público se entusiasmaba, moviendo las cabezas, tarareando las letras incomprensibles y golpeando las piernas intentando replicar las percusiones. El show visto desde las comodidades de la SCD terminó resultando un espectáculo extraño, donde la seriedad y timidez del público contrastaron con lo extrovertido de los integrantes del grupo. Un baterista que escupía cerveza al vocalista, éste último que le devolvía el gesto, mientras el otro vocalista y guitarrista intentaba replicar los movimientos de Kim Gordon, la vocalista de Sonic Youth, no quedando muy claro si eran obra de su personalidad o un acto totalmente ensayado. Todo esto sumado a que al mismo Matías Sierra carecía de gracia sobre el escenario, contemplando lo parsimonioso del público.

A Jaime y Nicolás, los entendidos en música, no les convenció del todo el show –fueron 9 temas en un poco más de una hora de duración– aunque acordaron en que fue un evento entretenido y llamativo. A Tomás, Juanpichanga, Caro y a mí, nos agradó lo ruidoso del espectáculo, comenzando un debate de impresiones que le dio más ambiente a la noche. Todos coincidimos en que el sonido stoner y algo sicodélico de Los Howlers era pegajoso, pegado, suficiente como para seducir y generar una numerosa fanaticada detrás, tal como la que tiene esta banda que a veces nos imaginamos podría perfectamente musicalizar alguna escena de las películas de Tarantino.

La Sala SCD, por su parte, no defraudó. El lugar tiene comodidades de sobra para ver tocatas en vivo, con un sonido claro y una ambientación atractiva en el escenario, siendo un espacio altamente recomendado para los que quieran ver a sus bandas favoritas en un formato más íntimo y reducido, como si estuvieran en una sala de cine.

Al salir del local, los Loogareños tomamos caminos distintos, pero contentos de haber podido compartir juntos en un ambiente grato y preciso para la previa de un viernes por la noche. Lo que pasó después, esa es otra historia…

Sin duda, una salida que se debe repetir, y así poder conocer a más exponentes de la música nacional, la que todos debiéramos apoyar.

Como regalo, Los Howlers comparten su EP debut con los Loogareños, descargable gratuitamente por Internet a través del siguiente link. ¡Disfrútenlo!

Agradecemos a Fernanda Sáez (SCD) y Carmen Barahona (Doll Music) por haber hecho posible esta salida.

¡Hasta la próxima!

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  • Imagen de carochechi carochechi 04-06-2010 Buenisima salida!! me encanto la sala SCD!!! Aunque creo que me hubiera gustado màs ver a los Howlers en otro ambiente. Espero que se repita!!! p.d: que onda la foto ...=)
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